Guía de Constelaciones Familiares

 


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Constelaciones Familiares
¿Cómo nos hablan los antepasados?


Somos pura expresión, lo que hacemos, como nos vestimos, lo que comemos, nuestro cuerpo físico, todo dice algo acerca de nosotros. La comunicación es nuestro intento consciente de transmitir pensamientos, sentimientos, anhelos.

Somos individuos y necesitamos expresar nuestra individualidad, pero también formamos parte de un sistema mayor y esta parte también tiene su expresión.

Expresamos nuestras ideas y nos manifestamos conforme a nuestra imagen de justicia en las relaciones con los demás, tratamos de mantener un equilibrio entre lo que damos y lo que tomamos y en este punto nos sentimos bien.

El sistema familiar del que formamos parte también tiene su expresión y su búsqueda de equilibrio. En ocasiones una persona que ha sido injustamente tratada o ha sufrido un destino trágico se expresará a través de alguna persona de una generación posterior.

Tal vez a un hermano de mi padre lo excluyeron porque se casó con alguien que la familia no quería, y yo, sin haberlo conocido, puedo sentirme excluido y enfadado con mi familia sin que a mi me hayan hecho nada. Este sería el lenguaje de los antepasados y del sistema, a través de las generaciones venideras.

En los grupos de constelaciones familiares lo que ocurre es una expresión de aquello que ocurrió y desequilibró la paz del sistema. Desde este punto se busca compensar aquello y reestablecer el orden y el lugar de cada miembro del sistema.

De esta forma, hay sistemas en los que ha existido un perpetrador que causó un gran daño a una víctima y un gran secreto envuelve estos sucesos, siendo muy incómodo hablar de ello. También esto es injusto, la víctima no solamente sufrió el daño si no que también sufre que se ignore lo que le ocurrió. Es en este sentido cuando los secretos de familia crean intranquilidad entre los miembros del sistema, como mensaje de que algo no está bien.

Berth Hellinguer expone un caso en el que el marido engaña a la mujer y esta en lugar de defenderse se muestra complaciente y sumisa, posteriormente la hija de esta pareja tiene enfados injustificados hacia su marido. Cuando el caso fue tratado, la mujer pudo comprobar como cargaba con una rabia que no le correspondía a ella si no a su madre, y además no la dirigía contra quien la origino, su padre, si no contra su marido. Sin ser consciente una identificación de sentimientos como esta o una implicación sistémica puede estar causando dolor en algún aspecto de tu vida.

Siguiendo mi fidelidad sistémica me sentiré en paz no solamente cuando yo sea reconocido en mi lugar, sino cuando todos en mi sistema lo sean. Por otra parte debemos cuidarnos mucho de no saber más allá de lo necesario. Es muy fácil emitir juicios y opiniones, está bien o mal sobre circunstancias que no hemos vivido. También se encuentra la intranquilidad cuando quiero saber demasiado y no dejo a mis antepasados tranquilos.

En este sentido los antepasados nos transmiten un mensaje pidiendo que se reconozca su lugar y que se les deje descansar en paz.

Es importante que pueda dar un espacio en mi sentimiento, en mi corazón, a todos los miembros de mi sistema y a todos mis antepasados. Si dentro de mi todos tienen su espacio me sentiré mucho más tranquilo.

La mayor dificultad a la hora de expresarse es el miedo. Miedo a no gustar tal como soy, a ser rechazado por mis ideas, sentimientos, anhelos. Deseamos la aprobación del sistema y en ocasiones expresamos lo que desean oír de nosotros en lugar de lo que sentimos. Este miedo es otro mensaje que me indica hasta que punto necesito más la aprobación del entorno o la expresión de mi verdad.

Somos tan honestos en nuestra comunicación como lo seamos a la hora de enfrentarnos a nuestros fantasmas y optemos por el camino de vernos tal y como somos. En cada ocasión que nos sentimos mal con alguien o con nosotros mismos, es también una expresión, la comunicación profunda de que algo no estamos haciendo bien.

Si no escuchamos los mensajes, irremediablemente se repetirán con más y más fuerza pudiéndose convertir en patrones de nuestra vida. La calma se encuentra en el punto en que reconozco mi espacio en equilibrio con el otro y con el sistema y para que esto se de no queda más alternativa que mirar dentro y reconocerme tal y como soy.

Seamos conscientes de ello o no todos sabemos leer en cierto grado el lenguaje no verbal y en los primeros instantes obtenemos la mayor información de las personas que conocemos, si mira a los ojos o aparta la mirada, si su voz es segura o no, si sus gestos son coordinados o bruscos. Esta habilidad nos hace clasificar a las personas de una manera u otra. ¿cómo sería hacer esto con nosotros mismos? Si un día nos pusiéramos delante del espejo y dijéramos ¿cuál es mi mensaje no verbal? ¿transmito el mensaje de ser una persona feliz?

Si todos reconociésemos nuestro lugar y el de los demás, sería difícil imaginar conflictos en el mundo.

(ver entrevista)

Carlos Escudero
Constelador
http://www.sanave.net







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